Carta a los asistentes al ‘Revolution Festival 2024’

Sobre la visión de Ted Grant de los policías y los funcionarios de prisiones como ‘compañeros de trabajo’

En octubre de 2019 Socialist Revolution, periódico de la sección estadounidense de la International Marxist Tendency, publicó una amplia crítica del “sectarismo ultraizquierdista” que entre otras cosas abordaba la visión marxista de los policías y los funcionarios de prisiones. La polémica surgió a raíz de la deserción de James B. de la citada I.M.T. al Grupo Internacionalista (IG), organización cuyos cuadros fundadores, como los nuestros, procedían de la Liga Espartaquista. El artículo postulaba que el pensamiento “‘binario’ y ‘y de talla única’” de los sectarios estaba en desacuerdo con el enfoque de la “independencia de clase inquebrantable y basada en principios en todas las cuestiones políticas, combinada con una flexibilidad táctica infinita”, que la I.M.T. afirmaba compartir con el Partido Bolchevique de Lenin. La polémica incluyó la siguiente descripción precisa de la función de la policía en la sociedad burguesa:

“Sin el aparato estatal represivo, los capitalistas no podrían mantener su gobierno ni un solo día. Requieren una fuerza especial con poderes y privilegios especiales —incluido el poder de amenazar y usar fuerza letal— para mantener a raya a la mayoría. Como fuerza social, la policía forma claramente parte de los ‘cuerpos armados’ que defienden la propiedad privada de los medios de producción y la riqueza personal de quienes poseen la mayor parte de ella.”

Sin embargo, la I.M.T. advirtió contra una visión demasiado “simple”, y recordó su comentario durante las protestas de Occupy Wall Street:

“Aquellos que dicen que la policía no está de nuestro lado tienen razón en cierto sentido: la fuerza policial está creada en contra de los intereses de la clase trabajadora. Sin embargo, las cosas no son tan claras y simples en la realidad.”

A veces, observaban, “esos ‘cuerpos armados’ se enfrentan a la clase dominante y le hacen exigencias,” citando como ejemplo

“… cuando la policía o los guardias de la prisión se declaran en huelga para exigir salarios más altos y/o mejores condiciones para ellos y los presos que vigilan. En el contexto de los continuos ataques a los trabajadores del sector público, estas luchas pueden tener un efecto en la clase trabajadora en general, como fue el caso en la huelga  salvaje de los guardias penitenciarios de Alberta’.”

Para darle a esta posición socialdemócrata un giro más izquierdista, los autores de la polémica se preguntaban:

“Cuando la policía detiene su trabajo y se niega a ser utilizada como herramienta de represión, ¿debemos ignorar el hecho de que ha habido un cambio en la situación? Cuando empiezan a surgir grietas en el aparato estatal, ¿deberíamos o no tratar de ensanchar esas grietas y aflojar aún más los lazos de disciplina?”

Ha habido episodios históricos ocasionales en los que sectores de la policía han vacilado o incluso desertado, pero casos tan raros no cambian el hecho de que los policías funcionan como guardianes de un orden social inherentemente opresivo, organizado en beneficio de una pequeña capa de explotadores. Una característica de los elementos proletarios políticamente más avanzados es el reconocimiento de que, a pesar de sus orígenes típicamente plebeyos, la policía es enemiga del movimiento obrero organizado’. Socialist Revolution rechaza esta actitud como “estrecha” argumentando que “apoyamos que los sindicatos de policía se vinculen con el resto del movimiento obrero en la medida en que esto puede, en ciertos casos, debilitar al Estado burgués” al tiempo que estipuló que se oponían a hacer “cualquier concesión reaccionaria a los sindicatos de policía para que permanecieran dentro del paraguas más amplio del sindicalismo organizado”

La fraterna visión de la I.M.T. sobre la policía derivó de su adaptación política a la ideología socialdemócrata durante las décadas que el grupo pasó sumergido en el Partido Laborista. Ted Grant, el líder de larga data de la Militant Tendency, nunca repudió formalmente el legado revolucionario de la Cuarta Internacional de Trotsky, pero de hecho su grupo degeneró en un abierto reformismo, afirmando que el socialismo podía realizarse si el Partido Laborista obtenía una mayoría parlamentaria y procedía a aprobar una ley habilitante para nacionalizar los “sectores dominantes” de la economía británica. Esta quimera reformista representó un repudio explícito de la proposición más fundamental del marxismo —elaborada por Marx después de la derrota de la Comuna de París de 1871— , de que el Estado capitalista no podía ser tomado y utilizado como un instrumento de liberación por los oprimidos, sino que hay que destruirlo y reemplazar su aparato represivo por nuevas instituciones, comprometidas con la defensa de los intereses de la clase trabajadora. El corolario de esto, por supuesto, es reconocer que los policías y otros defensores del capital son enemigos, no “compañeros de trabajo”.

Los autores de la polémica en el Socialist Revolution de 2019, rechazando tales nociones “sectarias”, preguntaban:

“Cuando aparece la policía y se le ordena disolver una línea de piquetes, ¿es más probable que rompan la disciplina si los trabajadores en huelga los apelan como compañeros sindicalistas —o si inmediatamente les dicen, ‘f*ck you, cerdos! ¡Fuera del movimiento obrero!’?”

¿Algún miembro de la I.M.T. formando parte de un piquete frente a un ataque policial inminente, intentó alguna vez dirigirse al escuadrón antidisturbios como “compañeros sindicales”? Sin duda, otros piqueteros habrían visto esto como un signo de enfermedad mental. Contrarrestar los violentos ataques policiales requiere preparación y una resistencia decidida liderada por militantes libres de ilusiones sobre los matones pagados de la capital como aliados potenciales.

En un artículo retrospectivo sobre la huelga de los mineros de los años 1984-85, Phil Mitchinson, destacado cuadro de la sección británica de la I.M.T., describió la vasta movilización de la represión estatal:

“Hace veinte años, el 5 de marzo de 1984, el Sindicato Nacional de Mineros (NUM) se embarcó en la lucha de clase más importante en Gran Bretaña desde la huelga general de 1926. Durante los siguientes doce meses de feroces batallas, la clase dominante gastó miles de millones de libras para aplastar la militancia minera. Más de diez mil mineros fueron arrestados; dos murieron en los piquetes y muchos otros resultaron heridos. Décadas del llamado consenso fueron borradas y la cara real y fea del capitalismo británico quedó expuesta a la vista de todos. Las máscaras de la democracia y la ley, detrás de las cuales la clase dominante intenta ocultar el gobierno del capital, se rompieron cuando se levantó el velo de la llamada independencia de los tribunales, la policía y los medios de comunicación para mostrar el papel real del Estado en la sociedad capitalista.”
Las lecciones de la huelga minera’ de 1984-85, 18 de junio de 2018

Si bien estos feroces ataques de hecho expusieron “la cara real y fea del capitalismo británico”, esto no disuadió a Ted Grant y al resto de la dirección de Militant Tendency de seguir parloteando sobre “responsabilidad democrática” y ganar “derechos sindicales para las filas policiales”:

“Debe ponerse de relieve el llamamiento a la rendición de cuentas democrática de la policía, como parte de un programa socialista. Si bien la necesidad de defender los derechos sindicales contra ataques será, con razón, la principal preocupación de los trabajadores, el movimiento obrero debe renovar su demanda de derechos sindicales para las filas policiales”
—“Estrategia policía-Estado utilizada contra los mineros”, Militant, 13 de abril de 1984

En su crítica inicial, James B. señaló correctamente que la suavidad para con los policías y los carceleros se contraponía a “cualquier programa real para la liberación negra”:

“Una crítica que la I.M.T. a menudo intenta ignorar o negar su verdad es que apoya a los sindicatos de la policía y de los funcionarios de prisiones, y su idea de que la policía, los guardias penitenciarios, etc. son trabajadores….

“La cuestión del Estado es la mayor línea divisoria entre la política revolucionaria y la reformista. Esto se refleja en la cuestión de los policías y guardias penitenciarios (tanto públicos como privados, ya que la industria de la represión sigue creciendo). Y esto es crucial para cualquier programa real de liberación negra. ¿Cómo podrían los marxistas plantear una posición y un programa revolucionarios en las protestas masivas contra los asesinatos racistas cometidos por la policía y contra el encarcelamiento masivo si proponen la terrible línea de que los policías y los guardias son ‘trabajadores’ y deberían estar en el movimiento obrero?”
—“La política marxista es política de clases”, 1 de marzo de 2019

Un año después, James dimitió de la rama de la I.M.T. en Minneapolis-St. Paul, mientras el horrible asesinato policial de George Floyd desataba un tsunami de indignación con millones de jóvenes en todo Estados Unidos y en el extranjero inundando las calles en protesta por este ejemplo particularmente flagrante y brutal del racismo intrínseco de la sociedad capitalista. La I.M.T. abandonó abruptamente su antigua postura de policías y carceleros como “compañeros de trabajo”, y comenzó a hacerse eco de los llamados para que los sindicatos policiales fueran expulsados del movimiento sindical:

“En cuanto a los ‘sindicatos’ policiales afiliados a la AFL-CIO, está claro que desde hace mucho tiempo defienden y encubren el racismo desenfrenado y el abuso de poder dentro de sus filas. Estas organizaciones funcionan más como redes o cárteles, utilizando su importancia para la clase dominante como palanca para “defender la suya propia”—, incluidos muchos sociópatas racistas. A medida que el movimiento para luchar contra la brutalidad policial continúa ampliándose, los sindicatos policiales están desempeñando claramente un papel abrumadoramente reaccionario al frenar el desencadenamiento de la fuerza sindical en el lado correcto de la historia”

. . .

“Pero el punto de partida del método marxista es la realidad viva de la lucha de clases tal como se desarrolla realmente, no las formulaciones abstractas o la postura única para todo, independientemente del tiempo y el lugar. Se ha llegado a un punto de inflexión, y si queremos aprovechar el enorme potencial sin explotar de la clase trabajadora, los líderes sindicales nacionales y locales deberían tomar medidas y mostrar sin contemplaciones a estas entidades [‘sindicatos policiales’] la puerta de salida.”
E.E.U.U.: ¿cómo puede la clase trabajadora acabar con el terrorismo policial?, 12 de junio de 2020

La “realidad viva de la lucha de clases” en Estados Unidos no cambió cualitativamente entre 2019 y 2020. Lo que cambió fue que la indignación popular ante la brutalidad policial asesina convirtió “las atenciones” para con los policías y los carceleros en una acusación de responsabilidad.

Un grupo marxista serio que de repente revirtiera una posición con una larga historia proporcionaría una explicación política de por qué lo hizo e intentaría explicar las raíces de su error. Pero en lugar de reconocer francamente que James y todos sus otros críticos “sectarios” habían tenido razón todo el tiempo sobre el carácter de policías y funcionarios de prisiones como “compañeros de trabajo”, y Ted Grant y el resto del liderazgo histórico de la I.M.T. habían estado equivocados, la rebautizada Militant Tendency “Comunista Revolucionaria” simplemente ha escondido todo el tema debajo de la alfombra.

La sección francesa de lo que ahora se autodenomina “Revolutionary Communist International” (RCI, anteriormente I.M.T.), cuyos miembros pueden ser desconocedores de la propia historia ignominiosa de su tendencia, no se anduvo con rodeos cuando se propuso el año pasado “recordar a los líderes confederales de la CGT [Confédération Générale du Travail] (y France Insoumise) algunas verdades básicas”:

“Debido a su papel objetivo bajo el capitalismo, la policía es inevitablemente caldo de cultivo para racistas y reaccionarios empedernidos. En términos generales, la policía burguesa no puede ser ‘refundada’ en una dirección progresista. La policía burguesa debe ser destrozada, pulverizada, al mismo tiempo que la burguesía sea expulsada del poder, sus medios de producción serán expropiados y la sociedad refundada sobre una base socialista. Cualquier otra perspectiva es una charla reformista que siembra ilusiones peligrosas en nuestra clase.”
Francia: adolescente asesinado por la policía –el movimiento obrero’ ¡debe intervenir!, 3 de julio de 2023

Esta descripción de “racistas y reaccionarios empedernidos” en el núcleo de toda fuerza policial capitalista está marcadamente en desacuerdo con las enseñanzas de Ted Grant sobre policías y carceleros como “compañeros de trabajo”. Los militantes serios de la RCI que aspiran a ver a la policía burguesa “destrozada” harían bien en reflexionar sobre las implicaciones del hecho de que, durante muchas décadas, los dirigentes de su organización política estuvieron sembrando “ilusiones peligrosas” con su “charla reformista” sobre los matones armados de la clase capitalista.